Cuando se produce una interrupción, ya sea un ciberataque, un fallo en la cadena de suministro o condiciones meteorológicas extremas, se pone a prueba la capacidad de sus sistemas y su equipo para responder con rapidez, claridad y confianza.
La norma ISO 22301, estándar internacional para la gestión de la continuidad del negocio, ofrece un marco integral para ayudar a las organizaciones a prepararse y gestionar este tipo de interrupciones. Sus directrices sirven como base sólida para desarrollar la resiliencia. Sin embargo, incluso con recomendaciones sólidas, algunos elementos prácticos pueden pasarse por alto durante la implementación. La preparación en el mundo real suele depender de lo bien que se aplique la norma en cada contexto y de lo eficaz que resulte.
Teniendo esto en cuenta, veamos seis estrategias que a menudo se pasan por alto y que pueden ayudarle a cerrar las brechas y mejorar su programa de continuidad del negocio.
Estrategia n.º 1: Alinear los objetivos de recuperación con la propensión al riesgo
Uno de los mayores escollos en la planificación de la continuidad del negocio es establecer objetivos de tiempo de recuperación (RTO) que parecen buenos sobre el papel, pero que no se ajustan a lo que la empresa puede realmente arriesgar en términos de tiempo de inactividad, sanciones, etc. Los objetivos deben basarse en el impacto real, no en suposiciones.
Por ejemplo, una empresa de logística podría necesitar que su sistema de seguimiento de envíos se restableciera en un plazo de cuatro horas para evitar la frustración de los clientes y la pérdida de ingresos. Sin embargo, su herramienta de informes internos, utilizada principalmente para las métricas mensuales, podría tolerar una interrupción de 24 horas con consecuencias mínimas. Alinear los objetivos de recuperación con la tolerancia real al riesgo garantiza que los recursos se centren en lo que más importa.
Estrategia n.º 2: Incorporar la redundancia en la planificación de la continuidad
La redundancia es uno de los elementos más ignorados, pero esenciales, de una planificación eficaz de la continuidad. Depender de una sola persona, sistema o ubicación para llevar a cabo una función crítica puede dejar a la organización expuesta si ese elemento falla.
Un claro ejemplo de esto se produjo en 2021, cuando un importante proveedor europeo de servicios en la nube sufrió un incendio en uno de sus centros de datos. Miles de clientes se vieron afectados, no solo por la interrupción del servicio, sino también, en algunos casos, por la pérdida permanente de datos. El problema no fue solo el incendio en sí. Muchos clientes tenían todos sus servicios y datos alojados en esa única instalación, sin copias de seguridad ni sistemas de conmutación por error.
Debido a que no había redundancias externas y las opciones de recuperación eran limitadas, el impacto fue más grave y de mayor alcance. La pérdida de datos a largo plazo pone de relieve un punto crucial: la verdadera resiliencia requiere alternativas. Ya sea un centro de datos de respaldo, personal con formación cruzada o sistemas de software secundarios, la redundancia garantiza que su negocio no se paralice cuando falla una parte.
Estrategia n.º 3: compruebe la complejidad, no solo el cumplimiento de la norma ISO 22301.
En una crisis real, las cosas rara vez salen según lo previsto. Los sistemas fallan de forma inesperada, el personal clave puede no estar disponible y los pequeños problemas pueden agravarse rápidamente. Por eso, las pruebas de simulación deben ir más allá de los escenarios rutinarios y preestablecidos.
En su lugar, simule situaciones complejas y estresantes, como un ataque de ransomware durante un fin de semana festivo o un corte de energía que interrumpa tanto su centro de datos como sus herramientas de comunicación. Estos complejos ejercicios de simulación desafían a los equipos a pensar de forma crítica, tomar decisiones bajo presión y adaptarse en tiempo real. Y lo que es más importante, revelan vulnerabilidades que los simulacros simples suelen pasar por alto. Cuanto más se parezcan sus pruebas al caos de los acontecimientos del mundo real, mejor preparada estará su organización cuando se produzca una interrupción real.
Estrategia n.º 4: Asignar las obligaciones normativas a escenarios de crisis
Las interrupciones no suspenden el cumplimiento normativo. Desde los plazos de notificación de violaciones de datos hasta la obligación de informar, estas obligaciones siguen vigentes, y las organizaciones que no las cumplen durante una interrupción se exponen a mayores riesgos legales, financieros y de reputación.
Por ejemplo, si un proveedor de atención médica sufre una interrupción del sistema que da lugar al acceso no autorizado o a la posible exposición de los datos de los pacientes, sigue estando obligado a notificar el incidente en virtud de la HIPAA en un plazo determinado. Al relacionar estos requisitos con diferentes escenarios de crisis, los equipos pueden planificar con antelación. Es fundamental saber qué debe priorizarse, qué soluciones alternativas son aceptables y quién es responsable de qué. Este enfoque garantiza que el cumplimiento normativo no se vea comprometido, incluso bajo presión.
Estrategia n.º 5: Poner en práctica los protocolos de comunicación en situaciones de crisis.
Cuando se produce una interrupción, el silencio o la confusión pueden causar más daño que el propio suceso. Por eso es necesario que la comunicación de crisis esté plenamente operativa. Todas las personas implicadas deben saber exactamente qué decir, cómo decirlo y a quién dirigirse. Esto incluye a los equipos internos, los directivos, los clientes, los socios y, en algunos casos, los organismos reguladores o los medios de comunicación. Una comunicación clara y oportuna ayuda a gestionar las expectativas, reducir el pánico y mantener la confianza.
Los protocolos eficaces incluyen plantillas de mensajes preaprobadas, portavoces designados y canales de comunicación definidos para diferentes escenarios. Al igual que se prueban los procedimientos de recuperación, los mensajes de crisis deben ensayarse periódicamente para garantizar que los equipos se sientan seguros y preparados. En momentos de incertidumbre, una comunicación sólida es una de las herramientas más valiosas con las que puede contar una organización.
Estrategia n.º 6: Fomentar una cultura de preparación, no solo el cumplimiento de las políticas
Las políticas por sí solas no generan resiliencia; son las personas quienes lo hacen. Una organización sanitaria del sector público descubrió esto durante una importante filtración de datos, en la que las investigaciones revelaron que los empleados habían creado sistemas informáticos paralelos no autorizados sin la supervisión adecuada. Estos sistemas no estaban incluidos en los planes de continuidad o seguridad, por lo que quedaron desprotegidos e invisibles durante la crisis. Cuando se produjo la filtración, se convirtieron en un importante punto débil, exponiendo datos confidenciales y retrasando los esfuerzos de recuperación.
No se trató solo de un fallo técnico, sino que puso de manifiesto una falta de concienciación y responsabilidad. Crear una cultura de preparación significa ayudar a todos los empleados a comprender su papel en la resiliencia. Cuando las personas saben por qué es importante la continuidad y cómo sus decisiones afectan al conjunto, son más propensas a seguir las buenas prácticas. Es entonces cuando las políticas pasan del papel al comportamiento cotidiano, fortaleciendo la organización desde dentro.
Convierta el cumplimiento de la norma ISO 22301 en una fortaleza operativa
La norma ISO 22301 sienta las bases para un marco sólido de continuidad del negocio, pero la verdadera resiliencia se construye a través de las decisiones que toman las organizaciones más allá de los requisitos básicos. Abordar las estrategias que se pasan por alto distingue a quienes simplemente cumplen con la norma de quienes están verdaderamente preparados.
Igualmente importante es fomentar una cultura en la que la continuidad no sea solo una política, sino una mentalidad compartida. A medida que las amenazas se vuelven más complejas y las expectativas aumentan, las organizaciones que tendrán éxito serán aquellas que planifiquen no solo para superar las auditorías, sino para proteger a su personal, sus operaciones y su reputación en tiempo real.
Continúe fortaleciendo su estrategia con:
- Guía para dominar la continuidad empresarial
- Por qué el análisis del impacto en el negocio (BIA) es más importante que nunca para la ciberresiliencia
- BCP e ITDR: por qué su estrategia de continuidad empresarial necesita ambos
- Lista de verificación para el análisis del impacto en el negocio
- Limpieza de primavera del plan de TI/RR: Cómo sustituir las políticas obsoletas