Monedas digitales: El futuro de la banca

Analizamos el impacto de los pagos sin efectivo en la sociedad moderna y examinamos la posición de la UE en la revolución de la banca móvil.

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Las pruebas de la CBDC (moneda digital del banco central) china, el yuan digital, comenzaron a principios de este mes, lo que significa que podemos esperar con seguridad ver la primera moneda digital soberana del mundo desplegada a finales de este año. En este artículo analizamos la repercusión de los pagos sin efectivo en la sociedad moderna y examinamos la posición de la UE en la revolución de la banca móvil.

En los dos últimos años se ha producido un gran auge de los pagos móviles en China, con más de 765 millones de usuarios de pagos sin efectivo solo en 2020, a través de plataformas como Google Pay, Apple Pay, WeChat Pay y AliPay. Según un estudio del South China Morning Post, los pagos móviles ya representan cuatro de cada cinco transacciones, lo que sitúa a China en el camino de convertirse en la primera economía sin efectivo. Este paso al "móvil primero" se debe a la innovación del sector FinTech, el Banco Central de China y las grandes plataformas tecnológicas, con el apoyo de una nación que adopta fácilmente lo digital. No cabe duda de que los cambios de paradigma relacionados con el coronavirus en la forma en que los seres humanos ganan y pagan también han acelerado el auge de las FinTech y los pagos móviles.

Los cuatro mayores bancos comerciales de China han comenzado este mes las pruebas internas de su CBDC (moneda digital del banco central), el yuan digital, por lo que podemos esperar que la primera moneda digital soberana del mundo se ponga en circulación a finales de este año. Si esta iniciativa financiera tiene éxito, podría cambiar para siempre la forma en que los bancos centrales gestionan la liquidez y el dinero físico. ¿Cómo funcionará? Los clientes podrán descargar un monedero digital emitido por el gobierno equivalente a una cuenta en el Banco Central de China con la misma validez que el efectivo.

Los monederos electrónicos existen desde hace mucho tiempo y para muchos se han convertido en un método de pago habitual. Las necesidades y requisitos de los consumidores en materia de pagos han cambiado drásticamente en los últimos años y los pagos digitales son cada vez más frecuentes. Si hablamos de la tasa de adopción de los monederos electrónicos, China, Noruega, el Reino Unido y Japón están a la cabeza. Solo el año pasado se registraron más de 14 billones de euros en transacciones sin efectivo en todo el mundo, con plataformas tecnológicas como WeChat Pay, AliPay, PayPal y Apple Pay a la cabeza.

¿Qué lugar ocupa la UE en la revolución de la banca móvil? Aunque todavía está lejos de una moneda digital, la Unión Europea ha expresado su intención de crear un mercado digital único que reducirá considerablemente el coste regulatorio de las FinTech en toda Europa, además de permitirles beneficiarse de licencias estándar y un sandbox común. En el panorama se yuxtaponen los sistemas bancarios tradicionales y los innovadores bancos de desafío y las FinTech, que poco a poco van obteniendo más cuota de mercado. La Directiva revisada sobre servicios de pago (PSD2), que entró en vigor en enero de 2018, tiene como objetivo crear un mercado europeo de pagos más integrado, haciéndolos más seguros y protegiendo a los consumidores. Esta normativa obliga a los bancos a abrir sus API permitiendo a los agentes no bancarios acceder a las cuentas bancarias de los clientes, con su autorización, para ejecutar transacciones y gestionar datos financieros. Además, en virtud del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), los responsables y encargados del tratamiento de datos personales deben implantar medidas técnicas y organizativas adecuadas para aplicar los principios de protección de datos. Su principal objetivo es dar a las personas el control sobre sus datos personales y simplificar el entorno normativo para las empresas internacionales unificando la normativa dentro de la UE.

A medida que China abre su sistema financiero a agentes extranjeros y el mundo asiste al despliegue de la primera moneda digital, será interesante ver con qué rapidez le siguen otros países. El tiempo dirá el verdadero impacto que tendrá en aspectos como la eficiencia operativa, los procesos de gestión de riesgos y las normativas relacionadas. También obtendremos más claridad sobre qué riesgos imponen las monedas digitales y qué impacto podrían tener en el sector bancario.

Los organismos reguladores tendrán que reconocer su papel a la hora de impulsar el despliegue, la adopción de estas nuevas tecnologías y la protección de sus usuarios, en un ecosistema financiero cada vez más accesible.

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