Se trazan gráficos y curvas para obtener una visualización de los datos que recopilamos. Lo ideal sería utilizarlos estrictamente con fines representativos. Sin embargo, con demasiada frecuencia intentamos aplicar ingeniería inversa y ajustar a la fuerza el rendimiento de las personas a ellos. Estos esfuerzos dieron lugar a la clasificación forzada, una práctica de gestión del rendimiento que se ha vuelto cada vez más impopular en los últimos años. Al medir a los empleados basándonos en la curva de campana, nos resignamos a aceptar que la mayoría de nuestra plantilla tendrá un rendimiento medio. Con este sistema de medición, simplemente no hay mucho espacio en la cima. Es hora de que empecemos a replantearnos la curva de campana.
El cerebro humano sigue desarrollándose mucho después de que hayamos dejado de crecer físicamente. La Teoría del Desarrollo Constructivo (CDT) sugiere que, con el tiempo, nuestro cerebro evoluciona desde una mentalidad egocéntrica hacia una mentalidad de autoría y transformación propias. Cuando obligamos a las personas a encajar en una curva, les negamos la oportunidad de avanzar hacia niveles de mentalidad más maduros. La clasificación forzada promueve una mentalidad independiente, cuando en realidad la mentalidad más elevada —y la que promueve la mayor calidad en el trabajo— es una mentalidad interdependiente.
En Trakstar, cuando formamos equipos, se asignan calificaciones a cada miembro. Estas calificaciones reflejan la influencia que cada persona puede ejercer a través de su trabajo. Se empieza por ser capaz de ejercer influencia en pequeños requisitos y se avanza hasta crear un impacto a nivel organizativo. No hay restricciones en cuanto al número de personas cuyas acciones pueden tener impacto en cualquier nivel. También permitimos a los empleados elegir sus proyectos en función de sus puntos fuertes. En estas condiciones, las personas crecen de forma constante, mejorando la capacidad general del lugar de trabajo.
Al abandonar la curva de campana, nadie es tachado de poco productivo o de superdotado. Las personas tienen margen de maniobra y pueden evitar la carrera hacia la cima o el descenso hacia el fondo. En su lugar, pueden tomarse el tiempo necesario para observar y cultivar sus puntos fuertes, y elegir su ámbito de influencia en consecuencia.
Nota del Editor: Este post fue publicado originalmente en Trakstar.com. En abril de 2023, Mitratech adquirió Trakstar, un proveedor líder de soluciones de gestión del rendimiento, adquisición de talento y análisis de la fuerza laboral. El contenido ha sido actualizado desde entonces para reflejar el compromiso más amplio de Mitratech para apoyar el ciclo de vida completo del empleado - desde la contratación y la incorporación hasta el aprendizaje y el desarrollo -, así como la integración de las mejores prácticas de cumplimiento de RRHH a través de nuestra creciente cartera de Recursos Humanos.

