La oportunidad de trabajar en un país extranjero puede ser emocionante y desafiante, y también puede mejorar tus perspectivas profesionales. Obtendrás cualificaciones y adquirirás nuevas habilidades que te convertirán en un activo valioso para tu organización, tanto ahora como en el futuro.
Sin embargo, es probable que también descubras que trabajar en el extranjero puede ser muy diferente a trabajar en tu país de origen. Además de tener una cultura única, cada nación tiene sus propias costumbres y prácticas aceptadas para hacer negocios.
Desde una perspectiva ética, es posible que te encuentres en situaciones que te hagan sentir incómodo y te hagan cuestionar si estás haciendo lo correcto. Si no tomas las decisiones adecuadas, podrías ponerte a ti mismo y a la organización en un peligro significativo.
¿Cuáles son las causas de los dilemas éticos cuando se trabaja en el extranjero?
En el centro de la mayoría de los retos éticos en entornos laborales en el extranjero se encuentra el choque entre tus expectativas y las del país anfitrión. Es posible que te sientas tentado a remediarlo siguiendo la filosofía de «donde fueres, haz lo que vieres». Al fin y al cabo, intentar seguir tu propio camino podría convertirte en un forastero y costarte algunas oportunidades de negocio lucrativas.
El problema es que es posible que se espere que usted participe en actividades que son perfectamente aceptables en su nuevo país, pero que pueden considerarse poco éticas e incluso ilegales en su país de origen. Por ejemplo, un funcionario de un gobierno extranjero puede «solicitar» el pago de un soborno para que usted pueda conseguir un contrato, una práctica que probablemente constituiría una violación de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero de los Estados Unidos.
Además, una vez que demuestras que estás dispuesto a saltarte las reglas, estás creando una pendiente resbaladiza para otros miembros de la organización. Estás sentando un precedente peligroso para todos al crear «expectativas» inapropiadas por parte de socios comerciales extranjeros en el futuro.
La importancia de definir tus límites
Evitar las trampas éticas cuando se trabaja en el extranjero es una tarea delicada que requiere un gran equilibrio. Aunque es evidente que no conviene aplicar la norma de «donde fueres, haz lo que vieres» a todas las situaciones, tampoco conviene ser tan rígido que no se pueda adaptar al nuevo entorno empresarial y cultural.
Un enfoque que funciona para muchos expatriados a la hora de encontrar un término medio aceptable entre el relativismo (nada está prohibido) y el absolutismo (la mayoría de las cosas que son diferentes están mal) es seguir estos tres principios rectores para configurar un comportamiento ético:
1. Respetar los valores humanos fundamentales: Probablementetengas un sistema de valores bien definido que te ayuda a distinguir lo correcto de lo incorrecto en tus interacciones. Úsalo como guía cuando te enfrentes a un dilema ético mientras trabajas en el extranjero.
Por ejemplo, si te consideras una persona honesta que actúa con integridad, una situación en la que te pidan que mientas para conseguir un cliente o la aprobación de un proyecto debería hacerte sospechar. En resumen, si no te sentirías cómodo haciéndolo en tu país de origen, probablemente también deberías evitar hacerlo en el extranjero.
2. Respetar las tradiciones locales: Quizás el mayor reto al que te enfrentarás al trabajar en el extranjero sea adaptarte a las costumbres del país. Tendrás que comprender que habrá algunos cambios que deberás realizar en cuanto a tu comportamiento en el ámbito empresarial.
Por ejemplo, en Japón es habitual que los socios comerciales intercambien regalos, una práctica que muchas empresas estadounidenses y europeas desaprueban por motivos éticos y, en algunos casos, legales. Debe tener claro hasta dónde puede llegar a la hora de participar en el intercambio de regalos. No querrás ofender a tus nuevos socios comerciales, pero tampoco querrás infringir las políticas de la empresa o las leyes contra el soborno.
3. Creer que el contexto importa: El contexto es esencial a la hora de determinar lo que está bien y lo que está mal en un entorno laboral en el extranjero. Si bien algunas actividades son inapropiadas independientemente del lugar en el que se realicen, otras implican zonas grises que dejan margen para la interpretación y el juicio.
A modo de ejemplo, supongamos que se le encarga diseñar un producto para su uso en un mercado extranjero que contiene materiales o ingredientes que muchas empresas estadounidenses evitan por razones morales. Su primera reacción podría ser decir que no. Sin embargo, una investigación más profunda podría revelar que el uso de esas sustancias no tiene el mismo estigma ético o social en el país de destino.
En resumen, si decides aceptar un trabajo en el extranjero, sé flexible y mantén una mente abierta, pero no te alejes del sistema de valores que sigues cada día.
Nota del editor: esta publicación se publicó originalmente en Syntrio.com. En enero de 2024, Mitratech adquirió Syntrio, un proveedor líder de soluciones de formación en ética y cumplimiento normativo, prevención del acoso en el lugar de trabajo y denuncias anónimas a través de líneas directas. Desde entonces, el contenido se ha actualizado para reflejar nuestra oferta ampliada de soluciones, la evolución de las normativas de cumplimiento y las mejores prácticas en materia de ética y gestión de riesgos.
