La ética influye en tus decisiones diarias

Tomarse el tiempo para sopesar los pros y los contras éticos de sus decisiones le beneficiará a usted y a la organización de diversas maneras.

Todos tomamos muchas decisiones durante un día normal en el trabajo. Aunque la mayoría de estas decisiones son claras, hay ocasiones en las que debemos determinar si una acción que estamos contemplando cruza una línea ética. Por ejemplo, ¿deberías aceptar entradas para un partido de béisbol de un proveedor, aunque creas que hacerlo podría ir en contra de la política de la empresa? O bien, descubres que parte de la información que has incluido en una propuesta no es cierta, pero sabes que si se lo dices al cliente, arruinarás el trato.

En muchos casos, elegir el camino tortuoso puede resultar en una ganancia a corto plazo, pero puede tener graves consecuencias para usted o su organización a largo plazo. Si su empleador descubre que aceptó las entradas para el evento deportivo, podría perder su trabajo. Y cuando el cliente se dé cuenta de que falsificó las cifras de su propuesta, probablemente llevará su negocio a otra parte y alejará a otros de la organización.

Las ventajas de integrar la ética en la toma de decisiones

No siempre es fácil hacer lo correcto. Puede haber presión por parte de compañeros, clientes y, en algunos casos, supervisores para tomar atajos o infringir las normas, y es fácil caer en la trampa de «todos los demás lo hacen». Sin embargo, dedicar tiempo a sopesar los pros y los contras éticos de tus decisiones te beneficiará a ti y a la organización de diversas maneras:

  • Ganarse el respeto y la confianza de sus compañeros de trabajo y clientes.
  • Evitar dilemas que podrían tener repercusiones legales, financieras o reputacionales significativas para usted y la organización.
  • Ayudar a la organización a mantener una posición favorable dentro del sector.
  • Contribuir positivamente al desarrollo de una cultura laboral más saludable y productiva.
  • Tener la tranquilidad que te da saber que hiciste lo que creías que era lo correcto.
Un modelo para la toma de decisiones éticas en el lugar de trabajo

Dado que tomar decisiones éticas supone un reto para muchos empleados, resulta útil contar con un marco que les guíe a lo largo del proceso. El Centro Markkula de Ética Aplicada de la Universidad de Santa Clara ofrece la siguiente metodología de cinco pasos para orientarles en la dirección correcta:

  1. Reconocer un problema ético: El primer paso consiste en ser capaz de identificar un posible dilema ético cuando se presenta. Deberá determinar si la decisión o la situación podría causar daño a otro empleado, a un grupo de trabajo o a toda la organización. También tendrá que evaluar si debe elegir entre una opción buena y una mala, dos opciones buenas o dos malas. Además, tendrá que determinar si el problema tiene más que ver con lo que es legal o con lo que es más eficiente.
  2. Reúna los hechos: cuantos más datos pueda obtener sobre una situación, mayor será la probabilidad de que tome una decisión ética. Tómese el tiempo necesario para recopilar todos los datos relevantes, incluidos aquellos que aún no han salido a la luz. Consulte con otras personas a las que pueda afectar el resultado de su acción. No siga adelante hasta que esté seguro de que dispone de suficiente información para tomar la mejor decisión.
  3. Evalúa las alternativas: Existen varios enfoques que puedes adoptar para evaluar todas las opciones de toma de decisiones disponibles a tu disposición:
    • Decidir qué opción aportará más beneficios y causará menos daños.
    • Elegir la opción que mejor proteja los derechos de todas las personas involucradas en el resultado.
    • Decidir cuál es la opción más justa para todas las partes.
    • Determinar qué opción promueve mejor el bien común.
    • Decida qué opción se ajusta más a sus valores y a su «brújula moral».
  1. Toma y prueba una decisión: revisa todos los enfoques mencionados anteriormente y determina cuál es el más aplicable a tu situación, y luego toma tu decisión. En lugar de lanzarte y esperar lo mejor, prueba a «probarlo» para ver cómo te sientes al respecto. Antes de actuar, plantéate esta pregunta: «Si le contara a alguien a quien respeto lo que estoy a punto de hacer, ¿cómo reaccionaría?». Si no te gusta la respuesta, reevalúa la situación y repite los tres primeros pasos.
  2. Actúa y reflexiona: cuando finalmente estés satisfecho con tu decisión, es hora de actuar. Implementa tu acción de la manera que mejor aborde las preocupaciones de todos los que tienen interés en el resultado. Evalúa los resultados y busca oportunidades para mejorar tu proceso de toma de decisiones éticas a medida que avanzas.

Nota del editor: esta publicación se publicó originalmente en Syntrio.com. En enero de 2024, Mitratech adquirió Syntrio, un proveedor líder de soluciones de formación en ética y cumplimiento normativo, prevención del acoso en el lugar de trabajo y denuncias anónimas a través de líneas directas. Desde entonces, el contenido se ha actualizado para reflejar nuestra oferta ampliada de soluciones, la evolución de las normativas de cumplimiento y las mejores prácticas en materia de ética y gestión de riesgos.