El siguiente es un fragmento de nuestro último informe técnico,Guía esencial sobre diversidad, equidad e inclusión: una perspectiva y una hoja de ruta para el éxito.
Muchas organizaciones han adoptado o renombrado sus programas de diversidad e inclusión como «Diversidad, equidad e inclusión». En este sentido, la equidad aborda las disparidades que los grupos históricamente marginados y/o minoritarios han experimentado en la sociedad y que pueden trasladarse al lugar de trabajo o incluso surgir en él. Esta incorporación de la «equidad» al concepto más amplio refleja el importante efecto que la equidad social puede tener en las organizaciones. En este contexto, la «equidad» puede referirse, por ejemplo, a lo siguiente:
- Justicia social: equidad e igualdad para todos.
- Igualdad de oportunidades en el empleo: ausencia de discriminación por motivos personales, a menudo definidos por la ley.
- Equidad en las condiciones laborales: trato imparcial y justo en el lugar de trabajo.
Estos conceptos pueden abordarse en parte, por ejemplo, mediante programas de no discriminación, igualdad de oportunidades en el empleo y/o acción afirmativa en el ámbito laboral de una organización. Sin embargo, es posible que estos programas no respondan a la no discriminación o la igualdad de oportunidades para toda la gama de características de diversidad, especialmente cuando la ley no se pronuncia al respecto.
Es posible que estos programas tampoco se centren en una dimensión oculta (que analizaremos en breve) que sigue generando desigualdad, como los prejuicios personales y estructurales que siguen limitando a las personas pertenecientes a grupos históricamente marginados o minoritarios. Tampoco es probable que estos programas aborden otras cuestiones relacionadas con la equidad en el lugar de trabajo. El hecho de que la sociedad siga revelando nuevas perspectivas sobre cómo se manifiesta la desigualdad, especialmente con respecto a estos grupos históricamente marginados o minoritarios, indica que se trata de un reto continuo, tanto para la sociedad como para las organizaciones. Por estas razones, la «equidad» cumple un papel importante en la tríada DE&I.
Muchas organizaciones incorporan objetivos y elementos de «equidad» para promover y respaldar otros objetivos de los programas de DE&I.
Los objetivos relacionados con la equidad de una organización pueden incluir iniciativas para:
- Contribuir a abordar la equidad social en un sentido más amplio como medio para: (i) mejorar y ampliar la reserva de mano de obra de una organización; y (ii) mejorar las condiciones sociales de los propios empleados para reducir las distracciones externas que, de otro modo, disminuirían su concentración y eficacia en el trabajo.
- Mejorar la equidad en el lugar de trabajo que puede trasladarse desde cuestiones de equidad social externas. Por ejemplo, los líderes que se estremecen ante las noticias sobre cuestiones sociales pueden verse inconscientemente influenciados en su forma de responder a cuestiones relacionadas en el trabajo.
- Demostrar el compromiso de una organización con la equidad social como parte de su compromiso más amplio con los clientes y otros grupos de interés. Por ejemplo, los consumidores y las comunidades esperan cada vez más que las empresas a las que compran o que acogen reflejen ampliamente su composición demográfica.
Nota del editor: esta publicación se publicó originalmente en Syntrio.com. En enero de 2024, Mitratech adquirió Syntrio, un proveedor líder de soluciones de formación en ética y cumplimiento normativo, prevención del acoso en el lugar de trabajo y denuncias anónimas a través de líneas directas. Desde entonces, el contenido se ha actualizado para reflejar nuestra oferta ampliada de soluciones, la evolución de las normativas de cumplimiento y las mejores prácticas en materia de ética y gestión de riesgos.
