La semana pasada estuvo llena de tragedias, desde crímenes de odio acusados de racismo en Buffalo hasta otros actos de violencia sin sentido en todo el país. Tras los tiroteos masivos del pasado fin de semana y otros delitos motivados por el odio, el liderazgo organizativo debe adoptar una postura dentro de la comunidad para garantizar que podemos minimizar (si no eliminar) la violencia y erradicar los prejuicios raciales.
Con demasiada frecuencia, los empleados acuden al trabajo en un estado de miedo, dolor, ansiedad y un sinfín de otras emociones que agravan un entorno laboral ya de por sí estresante. Los riesgos de fracaso son demasiado importantes como para no centrarse en estos elementos críticos de la cultura del lugar de trabajo (y de la sociedad). Como líderes, debemos dirigir desde el corazón y poner en práctica lo que hemos aprendido sobre diversidad, equidad e inclusión.
La diversidad consiste en comprender que cada individuo es único, reconociendo al mismo tiempo que nuestras diferencias están profundamente arraigadas en nuestras visiones internas, externas, organizativas y del mundo. Las organizaciones que dan prioridad a la equidad crean culturas en las que todos los empleados reciben un trato respetuoso y todos los miembros de la organización tienen el mismo acceso a las oportunidades. Cuando la dirección reconoce los desequilibrios estructurales y organizativos y hace un esfuerzo concertado para eliminarlos, se siembran las semillas de una cultura integradora. Además, la cultura puede crecer cuando la organización tiene un sentimiento de pertenencia y existen oportunidades para expresar opiniones sin sentirse excluido por motivos de identidad. Por el contrario, cuando en una organización hay personas de diversos orígenes, pero no se tienen en cuenta sus opiniones y puntos de vista, la "diversidad" carece de inclusión y de sentido.
Como líderes, debemos ser conscientes de cómo involucramos a otros miembros de nuestra organización y prestar mucha atención a cómo se manifiestan los prejuicios como individuos y dentro de los grupos. Para ser inclusivos, los líderes debemos dar voz a todos los miembros de nuestras organizaciones. Aunque la diversidad, la equidad y la inclusión están intrínsecamente relacionadas, también son conceptos distintos. Cuando los líderes asumen estos conceptos, los beneficios del liderazgo integrador se dejan sentir en la organización y en cada uno de los empleados que forman la comunidad organizativa. Cuando los líderes integran la atención en la cultura y las competencias corporativas, se permite que la definición única de diversidad, equidad e inclusión de la organización se convierta en un principio positivo de la cultura del lugar de trabajo. La diversidad, la equidad y la inclusión son formas en que su organización puede posicionarse estratégicamente para tener una ventaja competitiva y la forma en que sus valores fundamentales y su misión cobran vida.
El liderazgo inclusivo eleva la equidad, activa la diversidad y crea una cultura que lidera con inclusión. Al procesar los recientes actos de violencia y odio, los líderes y las organizaciones deben tener en cuenta las siguientes estrategias clave:
- Anticipar las valiosas aportaciones de nuestras diferencias reconociendo nuestros prejuicios
- Centrarnos en nuestros puntos fuertes
- Fomentar culturas para que florezca el "mejor yo".
- Invertir en las mejores prácticas estratégicas de DE&I
- Reescribir el guión
- Movilizar los recursos de ED+i de forma sostenible
- Pregúntate... ¿qué acciones concretas puedo emprender para fomentar el liderazgo inclusivo?
Tal vez, sobre todo, siempre son conscientes de la diversidad, la equidad, la inclusión y su relación con el liderazgo... al fin y al cabo, es importante.
Nota del Editor: Este post fue publicado originalmente en Syntrio.com. En enero de 2024, Mitratech adquirió Syntrio, un proveedor líder de formación en ética y cumplimiento, prevención del acoso laboral y soluciones de denuncia anónima. El contenido ha sido actualizado desde entonces para reflejar nuestras ofertas de soluciones ampliadas, la evolución de las regulaciones de cumplimiento y las mejores prácticas en ética y gestión de riesgos.
