Las últimas décadas han traído consigo una mayor preocupación por el impacto social y medioambiental. Esto supone una mayor responsabilidad para las empresas a la hora de garantizar que se respeten la sostenibilidad y los derechos humanos dentro de su organización y en toda su cadena de suministro.
A medida que aumenta la concienciación sobre la gobernanza social y medioambiental (ESG), la responsabilidad de prácticas laborales éticas y la protección del medio ambiente recae ahora directamente sobre las organizaciones de algunos países líderes. Esto les obliga a comprender plenamente el alcance de su impacto y a rendir cuentas para garantizar que todas sus repercusiones sociales y medioambientales sean positivas. Este conjunto de criterios también es utilizado por inversores con conciencia social para evaluar sus oportunidades de inversión.
Algunos ejemplos de estos países líderes son:
- En el Reino Unido, las empresas que cotizan en bolsa están obligadas a informar sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, la diversidad y los derechos humanos en virtud de la Ley de Sociedades de 2006 (Informe Estratégico y del Director) y el Reglamento de 2013.
- La Unión Europea exige a ciertas grandes empresas que divulguen información sobre cuestiones medioambientales, sociales y relacionadas con los empleados, incluyendo su desempeño en materia de lucha contra el soborno, la corrupción y los derechos humanos.
- China cuenta con siete normativas que actúan como divulgación obligatoria en materia de sostenibilidad.
- Estados Unidos exigen a las empresas que cotizan en bolsa que adopten y divulguen un código de conducta y ética empresarial.
Para las empresas que se rigen por estas normas, esto significa operar con integridad, fomentar una mayor transparencia en toda la cadena de suministro, garantizar prácticas laborales y empresariales éticas y reducir activamente la huella de carbono.
¿Y el resto del mundo?
Aunque hemos avanzado en la dirección correcta, estos temas siguen siendo objeto de acalorados debates en la gran mayoría de los países, donde la presentación de informes ESG se enfrenta a una serie de obstáculos, entre los que se incluyen:
- La falta de normas de sostenibilidad específicas para el sector .
- La falta de consenso en el país, que incluye argumentos en contra sobre si los informes ESG deben ser obligatorios o voluntarios.
- Incompatibilidad de la gobernanza de un país, incluyendo problemas en la validación de informes y corrupción.
El debate en torno a esta cuestión está dividido, en su mayor parte, entre los países que consideran que la presentación de informes ESG es obligatoria, otros que la consideran recomendable o voluntaria, y muchos que no la exigen en absoluto. Las ventajas y los retos son tales que, en el lado positivo:
- Las organizaciones que informan sobre su desempeño en materia de ESG y responsabilidad social corporativa (RSC) se colocan en una posición ventajosa para obtener más inversiones. Muchos inversores exigen que las empresas definan el alcance de sus riesgos no financieros e informen sobre su responsabilidad social como parte de su cartera.
- Las organizaciones que cumplen con la normativa toman decisiones empresariales que benefician a un futuro sostenible, en lugar de perjudicarlo.
Sin embargo, el reto es:
- Las empresas con operaciones globales deben estar al tanto de todos los requisitos de sostenibilidad impuestos en las jurisdicciones en las que operan. Este «trabajo adicional» se considera más bien un quebradero de cabeza y otra barrera para el buen funcionamiento de las operaciones comerciales.
- Otro desafío evidente: las empresas con prácticas comerciales poco éticas lo considerarían indeseable.
Al fin y al cabo, no se trata de lo que sea más fácil, sino de lo que sea correcto. Al fin y al cabo, la falta generalizada de buenas prácticas en todo el mundo solo tiene consecuencias negativas para todos. Es imperativo que lleguemos a una etapa en la que se promuevan, exijan y regulen a nivel mundial los derechos humanos, la responsabilidad social corporativa y la sostenibilidad medioambiental.
Las empresas deben empezar a prepararse para el aumento de la regulación y comenzar a implementar marcos claros, sistemas de control y supervisión para evitar que sus actividades comerciales tengan un impacto negativo en los derechos humanos y la sostenibilidad. Respetar estos principios no solo contribuye a mejorar el mundo en el que vivimos, sino que será necesario para que las organizaciones eviten demandas judiciales, multas devastadoras y daños irreversibles a su marca.
En Alyne, nos hemos asociado con organizaciones para generar un impacto en las áreas de sostenibilidad, derechos humanos y gobernanza medioambiental.
Sostenibilidad en toda su cadena de suministro
La colaboración de Alyne con KPMG combina una experiencia líder en el sector en materia de derechos humanos y sostenibilidad con tecnología de última generación para ayudar a nuestros clientes a cumplir con la normativa sobre derechos humanos en su organización y en toda su cadena de suministro, en temas como:
- Eliminación del trabajo forzoso y obligatorio
- Abolición del trabajo infantil
- Lucha contra la discriminación en el empleo y la ocupación
- Condiciones de trabajo justas y favorables
- Libertad de asociación y negociación colectiva
A través de las evaluaciones de riesgos para los derechos humanos (HRRA), las organizaciones tendrán la capacidad de:
- Evaluar de forma rápida y eficaz su cadena de suministro.
- Realizar análisis detallados de deficiencias para identificar las áreas que requieren atención.
- Obtenga informes detallados sobre sus riesgos, lo que permite a las organizaciones abordarlos de forma precisa y oportuna.
- Cumpla con las leyes de derechos humanos y sostenibilidad en una plataforma simplificada y digitalizada.
Sostenibilidad medioambiental – Movilidad eléctrica
En el ámbito del impacto medioambiental y la sostenibilidad, Alyne se ha asociado con Paladin (con tecnología de Gemserv) para ofrecer la tecnología que ayude a las organizaciones a gestionar el cumplimiento normativo, la gestión de riesgos y la transición regulatoria hacia la movilidad eléctrica y medios de transporte más limpios. El objetivo de esta asociación es añadir valor a la transición de los combustibles fósiles a la movilidad eléctrica mediante la simplificación del cumplimiento de las normativas y leyes en todos los sectores industriales. La plataforma le proporciona todas las herramientas necesarias para mitigar y reducir su exposición al riesgo y garantizar la continuidad del negocio a medida que se eliminan los combustibles fósiles.
Estén atentos durante los próximos meses, ya que profundizaremos en estos temas a través de nuevos artículos, seminarios web y podcasts.
