Todos los líderes quieren ayudar a los miembros de su equipo, pero algunos cometen el error de pensar que cuanto más control, mejor. Microgestionar a un empleado competente hace que se sienta insatisfecho y desanimado. Dado que los microgestores perjudiciales tienden a subestimar las capacidades y los conocimientos de los empleados, el lugar de trabajo se vuelve menos inclusivo.
Características de los microgestores perjudiciales
Un microgestor perjudicial puede exigir procedimientos innecesarios o excesivamente detallados para tareas rutinarias y sencillas. No solo te dicen qué tareas debes realizar, sino que te explican con todo lujo de detalles cómo debes hacerlo, te muestran cómo debes hacerlo y luego lo vuelven a hacer ellos mismos, incluso después de que tú lo hayas completado siguiendo sus extensas y rígidas directrices.
Según un artículo dePsychology Today de la Dra. Gail Golden, un microgestor perjudicial es «el jefe que te delega trabajo y luego rehace todo lo que haces, o te hace revisarlo repetidamente».
«El microgestor se pierde en los detalles, se ahoga en minucias», afirmó Teresa A. Daniel, decana del Programa de Liderazgo en Recursos Humanos de la Universidad de Sullivan, en un artículo de la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos.
Un microgestor puede involucrarse en todos los proyectos y exigir numerosas revisiones. Muy pronto, se ve incapaz de hacer frente a todas las revisiones y modificaciones que insiste en realizar personalmente. Como resultado, múltiples proyectos se atascan y el progreso se detiene por completo.
Según Teambuilding.com, «los microgestores exigen supervisar cada tarea que realizan sus empleados. Estos jefes suelen hacer que los empleados esperen su aprobación antes de comenzar la siguiente fase del trabajo, lo que puede provocar retrasos y frustraciones importantes. Esto transmite la idea de que el líder no confía en que el empleado realice las tareas correctamente. Tener que someter cada idea o producto terminado a la aprobación de un gerente de forma indefinida no es un modelo de trabajo agradable ni sostenible».
Adáptese a las necesidades de cada subordinado.
Sería maravilloso que existiera una fórmula para determinar cuánta orientación y supervisión se debe brindar a cada persona de tu equipo, pero no es tan fácil. Es esencial tener en cuenta numerosos factores, incluidos los siguientes, para cada persona y ajustarlos según corresponda:
- ¿El empleado es nuevo en el sector o cuenta con años de experiencia respaldados por una trayectoria probada?
- ¿El empleado es nuevo en su organización o se ha trasladado de puesto, aportando conocimientos organizativos a su nueva función?
- ¿El empleado cumple o supera las expectativas?
- ¿El empleado parece tener confianza en su función?
- ¿El empleado ha solicitado responsabilidades adicionales y una gama de tareas más amplia?
- ¿El empleado ha indicado que necesita más autonomía?
- ¿Te estás enfocando en los detalles más pequeños o confías en que el empleado se encargue de ellos?
Cómo saber si eres un microgestor perjudicial
Realiza una introspección honesta:
- ¿Crea un número cada vez mayor de procesos y procedimientos, genera montones de documentación y exige a sus empleados que hagan lo mismo?
- ¿Ignoras a menudo las recomendaciones de los comités y de tu equipo porque tus ideas siempre son mejores?
- ¿Interrumpes o cortas los comentarios de los demás porque no te interesan sus opiniones?
- ¿Imponés una supervisión estricta y autoritaria de las tareas, incluidas aquellas que son menores y mundanas?
- ¿Insistes en revisar los proyectos terminados varias veces antes de dar el visto bueno, lo que provoca que se incumplan constantemente los plazos?
- ¿Se apropia usted de la supervisión de las personas que sus subordinados deberían gestionar, socavando así la autoridad de estos y provocando retrasos y obstáculos en los proyectos debido a una capa adicional e innecesaria de burocracia?
Si realizas estas acciones con regularidad, crearás y agravarás los problemas en lugar de resolverlos. Este estilo de microgestión perjudicial reduce la confianza, la motivación, el compromiso, la creatividad y la retención de los empleados.
Rompe con el hábito
Para superar la microgestión perjudicial, Jackie Wiles, de Gartner.com recomienda lo siguiente:
- Pregúntese: «¿He aportado valor al negocio con el tiempo que he dedicado hoy a supervisar, o podría dedicar parte de ese tiempo a actividades más estratégicas?».
- Establece una escala de perfección del 1 al 10. Pregúntate si estás exigiendo un 10 cuando un 8 o un 9 es un buen resultado y un mejor uso del tiempo para una tarea menor.
- Haz de esto tu mantra diario: «Mi manera no es la única manera».
- Aplica la regla del 80/20. En el 80 % de las tareas, permite a tus empleados abordar las actividades a su manera. En el 20 % restante (las más críticas), guía a los empleados para que hagan las cosas a tu manera.
Microgestores de gran éxito
En un artículo de Worklife, Sydney Finkelstein plantea: «La buena noticia es que los mejores microgestores suelen ser los mejores desarrolladores de talento. Su atención al detalle, su profundo conocimiento del negocio y su gran implicación en lo que ocurre permiten delegar más, no menos. Su posición en el centro del trabajo crea una oportunidad para que los microgestores desafíen a sus subordinados con grandes tareas precisamente porque están informados».
¿Cuál es la clave, según Finkelstein? Para tener éxito, los microgestores deben ser selectivos a la hora de decidir dónde centrar su atención. No pueden aplicarla a todo y en todas partes, ya que esto no es útil, sostenible ni eficaz.
Finkelstein menciona a Steve Jobs, Mickey Drexler y Jeff Bezos como ejemplos destacados de microgestores exitosos. Su estilo de liderazgo, que consiste en mantener un alto grado de control en algunas áreas mientras delegan en otras, es una característica distintiva fundamental.
¿La conclusión? Si eres un microgestor, puedes aprovecharlo en tu beneficio y en el de tu equipo aprendiendo a delegar en algunas áreas.
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Nota del editor: esta publicación se publicó originalmente en Syntrio.com. En enero de 2024, Mitratech adquirió Syntrio, un proveedor líder de soluciones de formación en ética y cumplimiento normativo, prevención del acoso en el lugar de trabajo y denuncias anónimas a través de líneas directas. Desde entonces, el contenido se ha actualizado para reflejar nuestra oferta ampliada de soluciones, la evolución de las normativas de cumplimiento y las mejores prácticas en materia de ética y gestión de riesgos.