A medida que se acerca el final del año, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) de Estados Unidos, uno de los principales organismos reguladores bancarios del país, ha publicado su Plan Operativo de Supervisión Bancaria para 2022.
Como es de esperar, gran parte del enfoque de la OCC se centra en gestionar las repercusiones de la pandemia y las consecuencias económicas, financieras, operativas y de cumplimiento que esta ha acarreado. Los puntos específicos que plantea complementan los requisitos básicos existentes de las inspecciones bancarias de la OCC.
Uno de los objetivos de la OCC para 2022 es garantizar que los bancos no se vuelvan complacientes en la gestión de su planificación estratégica y operativa, especialmente en lo que respecta al capital, las pérdidas crediticias y los beneficios. La OCC se centrará especialmente en cómo los bancos planean gestionar las nuevas iniciativas y su impacto en el perfil de riesgo, los resultados financieros y el proceso de planificación estratégica de los bancos.
La OCC también analizará las repercusiones económicas de la pandemia y cualquier impacto a largo plazo, especialmente en lo que respecta al riesgo crediticio y las provisiones para pérdidas crediticias. Otras áreas de interés serán el riesgo financiero climático, la transición desde el LIBOR y el riesgo de tipos de interés.
Otras áreas de interés de la OCC
Otras áreas en las que se centra la OCC coinciden con las conversaciones que mantenemos con nuestros clientes y profesionales del sector. El riesgo de terceros y la posibilidad de riesgo de concentración siguen siendo temas importantes para los reguladores. Ya contamos con la guía interinstitucional sobre el riesgo de terceros, que actualmente se encuentra en fase de consulta. En ella, la OCC, la Reserva Federal y la FDIC ponen en común sus ideas sobre la mejor manera de abordar el riesgo de terceros. En el Reino Unido, los reguladores bancarios también están tratando de mejorar la resiliencia de la cadena de suministro del sector de servicios financieros del país.
Las directrices específicas ofrecidas por la OCC, que probablemente se harán eco de las directrices de la FDIC y la Reserva Federal, se centrarán en garantizar que los bancos supervisen adecuadamente sus relaciones significativas con terceros, incluidas sus asociaciones. Los bancos deberán demostrar qué relaciones son fundamentales para sus operaciones e identificar dónde existen riesgos de concentración que superan los límites de tolerancia al riesgo del banco.
Los bancos también deben evaluar el perfil de riesgo cibernético de su cadena de suministro externa y asegurarse de que sus proveedores críticos cuenten con medidas para protegerse a sí mismos y a sus clientes, los bancos.
Nuevos retos para los bancos estadounidenses
Esto plantea una serie de retos para los bancos estadounidenses. Es evidente que los bancos reconocen el valor de las relaciones y asociaciones con terceros, ya que les ayudan a prestar servicios de forma más rápida y eficiente que si intentaran prestarlos ellos mismos internamente.
El problema es que en un mundo hiperconectado hay pocas relaciones puramente con terceros. En cambio, hay una serie de relaciones con terceros, cuartos y quintos que también deben gestionarse. Estas relaciones más profundas pueden ocultar fácilmente el riesgo de concentración que, como es lógico, preocupa a los reguladores.
Por ejemplo, existen muchos servicios basados en SaaS que numerosos proveedores ofrecen a los bancos, muchos de los cuales se sustentan en un pequeño número de grandes proveedores de servicios de computación en la nube. Esta concentración podría exponer a los bancos a problemas técnicos, operativos o comerciales que pueden afectar rápidamente a su capacidad para prestar servicios a sus clientes y comprometer la confianza en el sector bancario en general.
Entonces, ¿cuál es la mejor manera de abordar estas cuestiones por parte de los bancos? Las soluciones de gestión de riesgos de terceros (TPRM) no son necesariamente nuevas. Sin embargo, su relevancia está adquiriendo un nivel de importancia cada vez mayor, ya que los reguladores de EE. UU. y otros países reconocen el riesgo al que pueden estar expuestos los bancos y están aumentando sus expectativas sobre cómo se gestiona.
¿Qué se necesita de una herramienta TPRM para bancos?
Entonces, ¿cómo sería una solución TPRM que satisfaga las necesidades de los reguladores?
Para participar en profundidad en la cadena de suministro, es esencial contar con una aplicación descentralizada basada en SaaS. Las empresas de los niveles tercero, cuarto y quinto de una cadena de suministro deben poder implementar los requisitos de TPRM de un banco de forma rápida y sencilla, incluso cuando no existe una relación directa.
Un repositorio centralizado que contenga los contratos pertinentes, la documentación sobre las normas de política y los perfiles de riesgo de los distintos proveedores también ayudará a gestionar el riesgo de terceros de forma más eficaz.
Otra capacidad es la de supervisar de forma proactiva a las distintas empresas de la cadena de suministro. Si surgen problemas en cualquier nivel —técnico, comercial, operativo o político, por ejemplo—, los departamentos de riesgo, operaciones y cumplimiento normativo de un banco pueden responder de forma rápida y positiva cuando sea necesario. Detectar los problemas a tiempo es la forma más eficaz de garantizar que se resuelvan rápidamente.
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