La mayoría de las personas siempre recuerdan su primer día en un nuevo trabajo. No importa cuántos trabajos hayas tenido, cuántas organizaciones hayas formado parte, los nervios del primer día son inevitables. Es algo nuevo y diferente. Así que aquí te explicamos cómo puedes aliviar esos nervios a tus próximos empleados nuevos:
Ayuda del jefe
Si eres el jefe, procura estar presente el primer día. Si no puedes estar allí, cambia la fecha de inicio. Las instrucciones del gerente son el primer paso de cualquier trabajo y el nuevo empleado necesita saber que el jefe se preocupa lo suficiente como para estar allí.
Conociendo la empresa y el puesto de trabajo
Si los nuevos empleados deben formar parte de la empresa y preocuparse por ella, entonces deben conocerla bien. Mantenga una breve charla sobre la descripción del puesto. Explíqueles las tareas diarias antes de que empiecen. Hable sobre la historia de la empresa y cómo se fundó.
El almuerzo no es para cobardes
El almuerzo es un pequeño descanso en la agenda de todos. Asegúrate de que los compañeros de trabajo inviten al nuevo empleado a almorzar. Haz que se sienten juntos. Conocer a las personas con las que trabajas tiende a aumentar la comodidad dentro del equipo.
Charla informal
Hable sobre la ubicación del dispensador de agua, la cafetera y la fotocopiadora. Es prematuro mencionar a los clientes, proveedores o compañeros de trabajo, por lo que se recomienda ceñirse a lo básico.
No los entierres el primer día.
Asegúrate de que la persona nueva no se vaya demasiado tarde el primer día. Evítalo a menos que sea absolutamente necesario.
Gánate la confianza de los nuevos empleados desde el primer día y demuéstrales que te preocupas por ellos.
