Descubra cómo la aplicación de políticas de prevención y la adopción de buenas prácticas pueden fomentar un lugar de trabajo seguro, productivo y respetuoso.
Todos los empleados merecen sentirse seguros en el trabajo, pero los incidentes de violencia laboral siguen siendo frecuentes. Cada año, aproximadamente dos millones de personas en Estados Unidos son víctimas de violencia no mortal en el lugar de trabajo.
El entorno laboral, la profesión, las medidas de seguridad existentes y el comportamiento de los empleados son sólo algunos de los factores que influyen en la gravedad y complejidad de la violencia en el lugar de trabajo. Los tipos de violencia pueden variar desde el acoso y la intimidación hasta la agresión y actos más mortíferos, que no sólo provocan daños físicos, sino también repercusiones psicológicas y financieras para el individuo y la organización como colectivo.
Es imperativo que los empresarios adopten medidas proactivas para prevenir el acoso laboral y fomentar una cultura dedicada a la seguridad. Pero para proteger adecuadamente a los empleados y salvaguardar el bienestar general y la productividad de la empresa, los dirigentes deben ser capaces de reconocer los tipos de violencia en el lugar de trabajo, los factores de riesgo, los indicadores de comportamiento, etc. Entremos en materia.

4 tipos de violencia laboral a tener en cuenta
Comprender las distintas formas de violencia laboral es clave para crear un lugar de trabajo seguro. En esta sección, desglosaremos los cuatro tipos a los que su organización debe prestar atención.
Tipo uno: Violencia ejercida por individuos sin actividad legítima en el lugar de trabajo
Este tipo se refiere a individuos que no tienen una afiliación formal con el lugar de trabajo, pero que cometen actos de violencia. Los ejemplos incluyen incidentes como allanamiento de morada, robo a mano armada o ataques aleatorios con fines malintencionados. Dado que estas situaciones suelen producirse sin previo aviso, es imperativo contar con medidas de seguridad sólidas y protocolos de vigilancia para obstaculizar a los posibles intrusos y hacer frente a las amenazas a tiempo y con eficacia.
Tipo dos: Violencia por parte de clientes, pacientes, estudiantes, reclusos o visitantes
En determinados sectores, como la sanidad, la educación y la atención al cliente, los empleados pueden encontrarse con actos de violencia perpetrados por las personas a las que atienden o con las que interactúan, como clientes, pacientes, estudiantes, reclusos o visitantes. Esta violencia puede manifestarse como abuso verbal, amenazas o agresiones físicas. Mediante la aplicación de cursos de formación para la reducción de la violencia, como los cursos integrales de formación de Syntrio, y de protocolos de seguridad, las organizaciones pueden minimizar y evitar que los incidentes vayan a más.
Tipo Tres: Violencia por parte de empleados actuales o antiguos
Factores como las disputas internas, las medidas disciplinarias o los agravios personales no resueltos pueden contribuir a la violencia de tipo tres por parte de empleados actuales o antiguos. El establecimiento de políticas de RR.HH. exhaustivas, estrategias eficaces de resolución de conflictos y programas útiles de asistencia a los empleados ayudan a identificar y abordar los problemas de forma proactiva.
Tipo Cuatro: Violencia por parte de individuos con relaciones personales con los empleados
La violencia derivada de disputas domésticas, el acecho o el hostigamiento por parte de alguien con una conexión personal con un empleado pueden crear importantes problemas de seguridad en el lugar de trabajo. Las organizaciones deben fomentar un entorno de apoyo en el que los empleados se sientan seguros para denunciar problemas personales y aplicar medidas de seguridad estrictas para prevenir y abordar eficazmente tales amenazas.
Ejemplos de violencia en el lugar de trabajo
La violencia en el entorno de trabajo puede adoptar muchas formas, pero hay algunos ejemplos comunes a los que hay que estar atento y comenzar la formación en torno a ellos.
Abuso verbal
El abuso verbal incluye insultos, amenazas y comentarios degradantes dirigidos a los empleados. Aunque a menudo se pasa por alto, puede causar un importante malestar emocional y crear un ambiente de trabajo tóxico, que puede desembocar en formas de violencia más violentas.
Agresión física
La agresión física se produce cuando un individuo utiliza la fuerza para dañar a un empleado. Estos incidentes pueden causar daños físicos y psicológicos tanto inmediatos como duraderos. Es vital aplicar estrictas medidas de seguridad y formación en gestión de conflictos para reducir el riesgo de estos incidentes.
Acoso y hostigamiento
El acoso y el hostigamiento crean un entorno de trabajo hostil e inseguro. Estos comportamientos incluyen atención no deseada, intimidación e interrupciones persistentes. Unas políticas claras y recursos de apoyo ayudan a proteger a los empleados afectados y a garantizar su seguridad.
Violencia doméstica
Según el Departamento de Trabajo, la violencia doméstica representó el 27% de los sucesos violentos en el lugar de trabajo. Las empleadas que sufren violencia doméstica pueden ser perseguidas por sus agresores en el trabajo, lo que las pone en peligro a ellas mismas y a sus compañeros.
Esta forma de violencia laboral suele ignorarse por ser un "problema personal". Dado que muchas víctimas de la violencia doméstica buscan refugio en su lugar de trabajo para escapar, es importante ayudar a orientarlas hacia los recursos y la seguridad adecuados.
Amenazas de bomba
Tanto si la amenaza es real como si no, las amenazas de bomba plantean graves riesgos y provocan pánico inmediato y daños potenciales. Estos incidentes interrumpen las operaciones y requieren una respuesta rápida y coordinada. Unos protocolos de emergencia bien definidos son vitales para garantizar la seguridad de todos los empleados durante este tipo de amenazas.
Homicidio en el lugar de trabajo
El homicidio en el lugar de trabajo, aunque suele acaparar la mayor parte de la atención mediática, es relativamente poco frecuente. A pesar de su escasa frecuencia, estar preparado y concienciado es esencial para evitar incidentes tan trágicos y extremos. La prevención es la clave para reducir el riesgo de homicidio en el lugar de trabajo.
Mantenerse preparado: Identificar los factores de riesgo y las situaciones de alto riesgo
La violencia en el trabajo puede ocurrirle a cualquiera, en cualquier lugar. Sin embargo, estadísticamente, hay factores que conducen a un mayor riesgo de sufrir violencia en el trabajo. Dichos factores incluyen:
- Intercambio de dinero con el público
- Suministro de bienes y servicios
- Trabajar solo o en zonas aisladas
- Prestación de servicios y asistencia
- Trabajar donde se sirve alcohol
- Contacto con el público
- Puestos de trabajo móviles
- Acceso no controlado
- Turnos de noche o de madrugada
- Zonas de alta criminalidad
- Custodiar bienes valiosos
Profesiones e industrias más afectadas por la violencia laboral
Del mismo modo, hay sectores y profesiones que corren un mayor riesgo de sufrir violencia en el lugar de trabajo. Estas carreras incluyen:
- Vendedores que intercambian dinero con el público
- Conductores de reparto
- Profesionales sanitarios
- Trabajadores de los servicios públicos
- Personal de las fuerzas del orden
- Agentes de atención al cliente
El peligro de no denunciar la violencia laboral
Desgraciadamente, es frecuente que no se denuncie la violencia en el lugar de trabajo, sobre todo en ámbitos como las fuerzas del orden, la sanidad y los centros penitenciarios, donde la violencia suele considerarse "parte del trabajo". Según una encuesta, el 76% de las enfermeras de urgencias denunciaría un incidente sólo si se considerara responsable al paciente. La lentitud de los procedimientos de denuncia y las barreras institucionales disuaden de denunciar, ocultan el verdadero alcance del problema y dificultan las intervenciones eficaces. Para combatir esta situación, las organizaciones deben racionalizar y simplificar los procesos de notificación, haciéndolos accesibles y sin complicaciones para todos los empleados, especialmente los de profesiones de alto riesgo.

Banderas rojas: Señales de alarma e indicadores de comportamiento
La violencia en el lugar de trabajo puede entenderse examinando distintos niveles de comportamiento, cada uno de los cuales aumenta en gravedad y daño potencial.
Comportamientos de nivel uno
Los comportamientos del Nivel Uno consisten en formas iniciales y sutiles de hostilidad que incluyen la intimidación, el acoso y la falta de respeto. Los empleados que exhiben estos comportamientos también pueden mostrar falta de cooperación e incurrir en abusos verbales. Estas acciones pueden crear un ambiente de trabajo tóxico y afectar significativamente a la moral y la productividad de los empleados.
Respuestas de nivel uno
Informar del comportamiento:
Anime a los empleados a comunicar sus problemas a los supervisores o a Recursos Humanos para obtener una respuesta rápida y confidencial. Las líneas directas anónimas o los contactos designados pueden facilitar esta tarea.
Documente los incidentes:
Mantenga registros detallados de todos los incidentes, anotando fechas, horas y testimonios de los testigos. La documentación ayuda a identificar patrones y respalda las medidas disciplinarias necesarias.
Intervenir rápidamente:
Los directivos o RR.HH. deben abordar el comportamiento directamente, recurriendo a la resolución de conflictos, la mediación o la formación pertinente. Ofrecer recursos como programas de asistencia al empleado también puede ayudar a resolver problemas y mantener un entorno de trabajo positivo.
Comportamientos de nivel dos
En este nivel, los empleados pueden entablar discusiones, negarse a cumplir las políticas establecidas e incluso intentar sabotear los procesos de trabajo. La presencia de amenazas explícitas puede aumentar aún más las tensiones. Los directivos deben intervenir con decisión en esta fase, utilizando medidas disciplinarias y proporcionando consecuencias claras para estos comportamientos.
Respuestas de nivel dos
Alerta de seguridad:
Cuando los comportamientos se convierten en amenazas o sabotajes, es fundamental alertar al personal de seguridad. El personal de seguridad puede prestar apoyo inmediato y ayudar a reducir situaciones potencialmente volátiles, garantizando la seguridad de todos.
Supervisor inmediato Contacto:
La implicación inmediata de la dirección garantiza que se tomen rápidamente las medidas adecuadas para abordar el comportamiento y mitigar su impacto en el lugar de trabajo.
Garantizar la seguridad:
Dé prioridad a la seguridad de todos los empleados. Si es necesario, retire del entorno a la persona que presenta comportamientos perturbadores para evitar que sufra daños. Puede ser necesario organizar un espacio seguro o una suspensión temporal hasta que se evalúe la situación en su totalidad.
Comportamientos de nivel tres
Los comportamientos de nivel tres representan las formas más graves y peligrosas de violencia en el lugar de trabajo. Este nivel incluye amenazas de suicidio, peleas físicas, daños deliberados a la propiedad y la exhibición o uso de armas. Estos comportamientos suponen un riesgo inmediato para la seguridad y el bienestar de todos los empleados y requieren una intervención urgente.
Respuestas de nivel tres
Garantizar la seguridad personal:
Ante todo, dé prioridad a su seguridad personal y a la de los que le rodean. Desplácese a un lugar seguro, lejos de la persona que muestra comportamientos peligrosos. Anime a los demás a hacer lo mismo, asegurándose de que nadie está en peligro inmediato.
Contacte con Seguridad o con el 911:
En situaciones de violencia grave o presencia de armas, póngase inmediatamente en contacto con los servicios de seguridad o marque el 911. La comunicación rápida con los servicios de emergencia es esencial para una intervención rápida y una gestión profesional de la situación.
Mantenga la calma:
Mantener la calma puede ayudar a rebajar la tensión y evitar que el individuo siga agitándose. Evite la confrontación y no intente intervenir físicamente.
Cooperar con las fuerzas del orden:
Cuando lleguen las fuerzas del orden, coopere plenamente. Facilíteles información detallada sobre el incidente, incluidas sus observaciones y cualquier información de fondo pertinente. Siga sus instrucciones para garantizar que la situación se gestiona de forma segura y eficaz.

Aplicación de medidas preventivas y políticas de prevención de la violencia
Según el Departamento de Trabajo, la mejor estrategia de prevención consiste en mantener un entorno que minimice los sentimientos negativos, como el aislamiento, el resentimiento y la hostilidad entre los empleados.
Medidas de seguridad
Para prevenir la violencia en el lugar de trabajo, hay muchas medidas que una organización puede adoptar para promover la seguridad. Los protocolos preventivos incluyen:
- Instalación de sistemas de alarma de seguridad.
- Contratación de vigilantes de seguridad experimentados.
- Implantación de sistemas de identificación con fotografía y tarjetas de identificación para controlar el acceso
Estas medidas garantizan la rápida detección de amenazas, proporcionan un elemento disuasorio visible y restringen la entrada al personal autorizado, lo que en conjunto mejora la seguridad en el lugar de trabajo.
Educación
Los cursos completos de formación de empleados pueden concienciar y dotar a su equipo de las habilidades necesarias para identificar y mitigar posibles amenazas. Los programas deben abarcar una amplia gama de temas, desde el reconocimiento de las señales de alerta temprana hasta las técnicas de resolución de conflictos, garantizando que los empleados estén bien preparados para manejar cualquier situación.
Canales de denuncia anónima
Al proporcionar a los empleados una forma segura y confidencial de expresar sus preocupaciones o denunciar actividades sospechosas, las organizaciones pueden abordar eficazmente los problemas antes de que se agraven. Este sistema fomenta la comunicación abierta y permite al personal hablar sin miedo a represalias, lo que aumenta la confianza y la transparencia en el lugar de trabajo. La denuncia anónima puede revelar patrones e identificar amenazas potenciales que de otro modo podrían pasar desapercibidas, lo que permite intervenciones oportunas y medidas proactivas.
Potencie un lugar de trabajo más seguro con la denuncia a través de líneas directas y la formación en cumplimiento de la normativa
Al dar prioridad a un entorno de trabajo saludable, a medidas de seguridad adecuadas y a una formación beneficiosa, las organizaciones pueden garantizar que los incidentes se abordan adecuadamente, reduciendo el riesgo de escalada. Mediante la vigilancia y las medidas preventivas, los empleadores pueden garantizar que sus lugares de trabajo fomenten la productividad y la colaboración.
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